La culpa es de los demás

En muchas ocasiones, nos hemos escudado en echar la culpa a los demás, en lugar de asumir responsabilidades.



Asumir responsabilidades, es uno de los puntos fuertes que debemos tener si queremos que nuestro proyecto tenga éxito, así que hoy intentaremos acabar con este mal hábito de echar la culpa a los demás.


ESCUCHA AHORA «La culpa es de los demás» en formato audio.


Aceptar que todo lo que nos suceda es nuestra responsabilidad, es un gran paso en nuestro crecimiento personal.

Y cuanto antes seamos conscientes de ello, mejor. Porque al final te darás cuenta que no se trata de lo que te pasa, sino de cómo afrontas lo que te pasa y qué haces con las consecuencias de eso que te pasa.

Es muy común echar la culpa a los demás. Pero ya no sólo a los demás, sino a cualquier factor externo.

Al clima, a la mala suerte, a la crisis…

Acepta tu responsabilidad

Y en muchas ocasiones, es cierto que esos factores externos han influído mucho en lo que nos suceda, pero echar toda la culpa de lo que nos pasa a eso, es no querer aceptar nuestra responsabilidad.

Cuando entendemos que dejar de echar la culpa a los demás y aceptar al 100% que lo que nos pasa está baja nuestra responsabilidad, es un gran paso.

Entonces te das cuenta de que está en tu mano aceptar y cambiar todo lo que te sucede. Porque si lo que nos sucede sólo depende de los demás, estamos perdidos!

Pero si entiendes que mejorar tu situación, depende sólo y exclusivamente de ti, sólo queda aprender a hacerlo.

Porque suceda lo que suceda en tu vida o en tu negocio, tu tendrás el poder de dejar que eso te hunda o no permitirlo.



Echar la culpa a los demás

En más de una ocasión seguro que tú también le has echado la culpa de lo que te pasa a los demás. A mí también me ha pasado.

Creo que es algo inevitable porque la mente trata siempre de desvincularse de lo malo que nos ocurre como una especie de protección hacia los ataques de otros.

Pero a veces son más producto de nuestros miedos o de nuestra imaginación.

Si acertamos en algo, es gracias a nosotros mismos, pero si fallamos siempre tendemos a culpar a los demás, a la mala suerte o a cualquier otro factor.

Todo menos asumir que no hemos hecho las cosas bien o no hemos hecho todo lo que deberíamos.

Nos cuesta un mundo decir que nos hemos equivocado o que no hemos estado a la altura.

El problema de esta actitud, es que al final nos creemos nuestras propias mentiras y de esa forma es prácticamente imposible superarnos.

Cuando aceptamos la realidad al 100%, es cuando tomamos consciencia realmente de lo que somos, de nuestras limitaciones pero también de nuestro poder para impedir que algo parecido vuelva a sucedernos.

 

¿Porqué lo hacemos?

Todos hemos fracasado en algo en algún momento de nuestra vida.

Y si echamos la vista atrás y somos lo suficientemente honestos para reconocer que no estuvimos a la altura o no hicimos todo lo que podíamos haber hecho, es cuando estaremos preparados para alcanzar el éxito.

En una ocasión escuché que uno no es un fracasado hasta que comienza a echarle la culpa a los demás.

No sé si ésta frase está cargada de razón al 100% pero lo que sí es seguro es que echar la culpa a los demás no es el camino.

La personalidad de cada uno juega un papel fundamental en corregir estos comportamientos.

Porque para alguien cuya personalidad sea tan orgullosa que no le permita aceptar sus errores, es muy difícil de corregir.

Su orgullo le impide admitir ante los demás que se ha equivocado y mucho menos que no ha estado a la altura.

Conozco a muchas personas así y seguro que tú también.

Para ellos reconocer algo así ante los demás es una muestra de debilidad y de humillación, pero si al menos se lo reconocen a ellos mismos, es un gran paso.

Quizás no lo digan abiertamente, pero en su interior pueden descubrir que echar la culpa a los demás no es justo y que encima no les ayuda en absoluto.



Permítete equivocarte

No hay nada de malo en reconocer que la culpa es nuestra. No creo que sea realmente una muestra de debilidad. Todo lo contrario.

Yo lo veo como una señal de valentía y de madurez.

Alguien que afirma no equivocarse nunca, no es de fiar, ¿no crees?

Básicamente porque es humano equivocarse y en el mundo de los negocios, fracasar es lo más normal del mundo.

Fracasar y volver a levantarse para seguir intentándolo es de valientes y a los valientes se les admira, no se les humilla.

El que pretende humillar a un valiente es el más cobarde del lugar y los cobardes no merecen nuestro interés…

¿entonces porqué basar nuestros miedos en ellos? No tiene sentido.

Si sabemos que asumir nuestras responsabilidades y reconocer nuestros fallos, nos ayudará a conseguir lo que buscamos, empecemos cuanto antes a corregirlo.

El miedo a lo que puedan pensar de ti, te impide avanzar y te aleja de tus objetivos.

Pero dejar de tener miedo es también nuestra responsabilidad.

Acepta tus errores

Así que el primer paso es aceptar nuestros errores.

Cuando alguien dice “me equivoqué” o “la culpa ha sido mía”, generalmente la actitud de los demás es de comprensión.

Pero no se trata sólo de disculparse ante los demás. Ni siquiera se trata de que te disculpes contigo mismo.

De lo que se trata es de asumirlo para seguidamente, buscar una solución o una alternativa para seguir adelante y arreglar el problema.

Un ejemplo muy claro y además muy común es la persona que suele llegar tarde siempre.

Suele culpar al tráfico, al taxista, al metro o a la lluvia..

La excusa más habitual es la típica frase de “Siento llegar tarde pero… el trafico… el metro…”

Y lo peor es que él mismo se lo cree y llega a aceptar que la culpa es de los demás.

Por tanto, al pensar que él no es el culpable, no hará nada por solucionar ese mal hábito.

Y todos podemos llegar tarde alguna vez, pero si eso se convierte en un hábito, no podemos echarle la culpa absolutamente a nadie.

El responsable es él mismo que no ha aprendido a planificarse para llegar a tiempo.




No siempre somos los culpables

Es cierto que en ocasiones, nosotros no tenemos la culpa de algo que nos ocurre.

No se trata de cargar con toda la culpa cuando hay responsables, sino de ser capaz de aceptar la responsabilidad hasta donde tengamos que asumirla.

No sé si has escuchado alguna vez la frase de:

«Si alguien te engaña una vez, la culpa es de él. Si te engaña una segunda vez, la culpa es tuya»

Muchas veces no tenemos la culpa de que alguien haga mal su trabajo, o nos engañe, pero si nos olvidamos de nuestra parte de responsabilidad, la culpa también será nuestra

Ni qué decir tiene que seguir trabajando con alguien que hace mal su trabajo, es exponernos a que vuelva a hacerlo mal y en ese caso la culpa es nuestra.

También está el caso del cliente que es mal pagador.

De estos yo he conocido bastantes…

Son personas que exigen y exigen, pero pagan mal y tarde.

Si vuelves a hacerle un trabajo, por mucho que hayas acordado con él la forma de pago y todos esos detalles, lo más probable es que vuelvas a tener problemas con él.

Si ya te pasó una vez y vuelves a hacerlo… ¿de quién será la culpa?

¿De él por ser cómo es o tuya por aceptarlo aún sabiendo cómo es?

El mal hábito de echar la culpa a los demás y no aceptar sus fallos, no es ninguna tontería.

Muchos emprendedores han tenido que dejar su proyecto por no saber lidiar con este fallo.

Y lo peor de todo es que no son conscientes de ello.

Rodéate de gente mejor

Y esto es mucho más difícil de solucionar cuando las personas a tu alrededor actúan de la misma forma…

Por eso están importante rodearte de personas que estén donde tú quieres estar, para contagiarte de su forma de ver la vida, afrontar los problemas y buscar soluciones.

Y una característica que suelen tener ese tipo de personas es que asumen las cosas que les suceden como su responsabilidad.

No culpan a los demás.

Se centran en arreglar y solucionar el problema en lugar de buscar culpables.

Ellos ya se dieron cuenta que, suceda lo que suceda en sus vidas, tienen el poder de decidir aceptarlo y resignarse o enfocarse en cómo pueden solucionarlo para continuar creciendo.

Una vez más, la decisión de cambiar está en tus manos.

Y todos, absolutamente todos, podemos cambiar, porque decirse, yo soy así y no puedo cambiar, es una excusa más para no enfrentarte al reto y al esfuerzo que supone mejorar.

Porque si, efectivamente. Mejorar es un reto y requerirá de esfuerzo por tu parte.




Recuerda que si hoy NO tienes lo resultados que quieres, pero sigues haciendo las mismas cosas y de la misma forma, los resultados seguirán siendo lo mismos que has tenido hasta ahora.

Así que si tu decisión es la de aferrarte al yo soy así y no puedo cambiar, después no culpes a los demás.

Porque si no tienes lo que quieres pero tampoco haces nada por cambiarlo, la culpa es sólo tuya.

En cambio, si estás decidido a que tu vida sea diferente, tienes que empezar por hacer cosas distintas.

Y el crecimiento siempre funciona de dentro hacia fuera.

Para que las cosas sean diferentes ahí fuera, primero debes empezar por cambiar las cosas ahí dentro.

Si quieres compartir algo conmigo, házmelo saber aquí 


Os agradeceré mucho que me ayudéis a crecer suscribiéndose a este podcast, con vuestras valoraciones en Itunes y “Me gustas” en Facebook.

Gracias a todos por vuestro tiempo y por estar ahí un programa más.

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